Las personas que mas queremos son las que más daño pueden
hacernos. No lo hacen voluntariamente, porque nos quieren, pero por eso mismo
nos sentimos más dolidos ante un comentario de dichas personas.
Hay que entender que todos cometemos errores, algunos peores
que otros, pero no se puede acabar una amistad o una relación por ello. Hay que
saber perdonar y también reconocer cuando la cagamos y pedir perdón a tiempo.
Ser orgullo está bien, pero serlo demasiado es un error, porque no nos damos
cuenta de lo que perdemos hasta que ya no se puede recuperar.
